(...) - Convenced a mi caballo, dijo Roldán;
porque tiene la costumbre, tan extraña y tan ridícula,
de no hacerme mucho caso si ordeno retroceder.
(La Leyenda de los Siglos. Víctor Hugo.)

Ahora que tus ojos no existen, ahora
que no me cautiva su verdor;
ahora que la oscuridad se ciñe y borra
de mi mente tu dulce olor.
Ahora que por fin consigues la derrota
de esta triste ilusión
y que las mariposas rendidas se ahogan
y que respira el corazón.
Ahora, que no te tengo en mi mente;
ahora, que todo parece coherente.
Ahora, que te olvidé para siempre…
estoy seguro, se trata de amor.
Manuel Alejandro Cruz
(No te confundas. A mi tampoco me importa.)